Siempre que tenemos un problema físico (colesterol alto, diabetes, sobrepeso… ), en seguida nos ponemos en marcha. Cuando nos rompemos un hueso o nos lastimamos un músculo, después del reposo pertinente, siempre realizamos una rehabilitación: una serie de ejercicios físicos, guiados por un profesional, que hacen que nuestro cuerpo recupere su funcionamiento óptimo y rectifiquemos malos hábitos. Pero, ¿qué pasa cuando lo que no funciona correctamente no está en nuestro físico, sino en nuestra mente?
En los últimos años, los estudios sobre el cerebro han revelado que problemas como el déficit de atención y la hiperactividad (TDAH), la ansiedad, la depresión, las migrañas, o incluso la epilepsia son resultado de un desequilibrio en el funcionamiento de diferentes regiones cerebrales. El Neurofeedback es una forma de entrenamiento, desarrollado por neurocientíficos, con el que se corrigen estos desequilibrios, responsables de los síntomas y dificultades, de forma no invasiva, duradera y sin medicación. El Neurofeedback actúa sobre las raíces del problema a nivel cerebral, produciendo profundas mejorías y de efectos duraderos.
Como acabamos de mencionar, el Neurofeedback consiste en un entrenamiento que funciona mediante el registro de las ondas cerebrales, obtenido a través de unos sensores situados en el cuero cabelludo (electroencefalograma cuantitativo o EEG). Las ondas registradas se interpretan en un ordenador y permiten observar qué zonas del cerebro están funcionando de un modo incorrecto, causando los síntomas y dificultades.
Mientras entrenas, el ordenador te dará indicaciones audiovisuales (en forma de ejercicio o videojuego) para la activación o desactivación de regiones cerebrales concretas. Si tu cerebro está siguiendo bien el ejercicio, el audiovisual continúa; si, por el contrario, se detectan procesos erróneos, el videojuego o audiovisual se detiene. De esta manera el cerebro empezará a aprender qué debe hacer para reducir las ondas cerebrales que causan las dificultades y aumentar las ondas asociadas a un mejor funcionamiento. Con la repetición, tu cerebro afianzará lo aprendido y logrará mantenerse en ese estado, después del tratamiento.
Por su parte, el Biofeedback es un método mediante el cual se registran y miden procesos biológicos (como pueden ser la temperatura de la piel, la frecuencia cardíaca, o las ondas cerebrales) para ayudar a la persona a obtener el control de esta actividad, normalmente involuntaria. Es más utilizado para combatir estrés y ansiedad, así como para el tratamiento de dolores crónicos y migrañas.