La disfunción eréctil puede ser consecuencia directa de enfermedades y trastornos que afectan al corazón y los vasos sanguíneos. Una de las principales es la aterosclerosis, una enfermedad en la que se acumula placa en las arterias. Esta acumulación restringe el flujo sanguíneo, que es esencial para lograr y mantener una erección. La hipertensión agrava aún más la situación al ejercer presión sobre las arterias, haciéndolas menos flexibles y estrechándolas, lo que limita el flujo sanguíneo a la zona del pene.
Otro factor importante que contribuye a la disfunción eréctil es la diabetes de tipo 2. Está bien documentado que esta forma de diabetes puede deteriorar los vasos sanguíneos y los nervios que desempeñan un papel crucial en las erecciones. Además, la enfermedad renal crónica, que puede ser una complicación de la diabetes, también puede influir en la disfunción eréctil. Así pues, la relación entre la diabetes de tipo 2 y la disfunción eréctil es innegable.
Para que un hombre consiga una erección, deben alinearse múltiples elementos. Estos no sólo incluyen los aspectos físicos, como los vasos sanguíneos y los nervios, sino también las emociones y los niveles hormonales. Cuando existe un trastorno emocional, como la depresión, puede interferir directamente en la capacidad del hombre para conseguir o mantener una erección. Además, cualquier alteración del equilibrio hormonal, especialmente cuando se trata de hormonas relacionadas con la función sexual, puede afectar negativamente a la capacidad eréctil.
Se sabe que ciertos medicamentos interfieren en la función sexual y pueden provocar disfunción eréctil. Fármacos como la amitriptilina, la amoxapina, la buspirona, el clordiazepóxido, la clorpromazina, la clomipramina, el clorazepato y la desipramina son sólo algunos ejemplos que pueden causar problemas de erección. Es esencial que las personas que toman estos medicamentos consulten a su médico si notan algún cambio en su función sexual.
Además, aunque no es una causa directa, cabe señalar que existen tratamientos para las personas que sufren disfunción eréctil.
Por ejemplo, los medicamentos orales como Viagra, Cialis, Levitra, Staxyn o Stendra pueden ser eficaces.
Estas píldoras aumentan el flujo sanguíneo al pene durante la excitación sexual, facilitando una erección lo suficientemente firme para la actividad sexual.
Conocer las posibles causas de la disfunción eréctil es el primer paso para encontrar un tratamiento eficaz. Consulte siempre a un profesional sanitario para determinar la causa subyacente y analizar las posibles opciones de tratamiento.